HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
Reforma integral de vivienda. Ruzafa, Valencia. 2011
Un bajo, alargado, sin luz natural y sensación de cueva. Un local que había vivido de espaldas al cielo durante décadas.
El punto de partida de este proyecto era claro: introducir luz donde no la había. No mediante un artificio, sino abriendo literalmente el edificio. La solución fue practicar un gran hueco en el forjado existente, conectando el interior de la vivienda con el patio de la planta superior y permitiendo que la luz natural descendiera hasta el nivel más bajo del edificio.
Esta operación, aparentemente sencilla en su concepto, concentró el mayor esfuerzo técnico de la reforma: el refuerzo estructural del forjado, la ejecución de la nueva carpintería metálica y el acristalamiento, y la construcción de un patio-jardín en la planta primera que actúa como colchón entre el espacio privado y el cielo.
El resultado organiza la vivienda en dos plantas conectadas por una escala metálica de peldaños de madera. La planta baja alberga la zona de día —sala, comedor y cocina— bañada ahora por una luz cenital que recorre todo el espacio a lo largo del día. La planta superior acoge los dormitorios y el baño, con una gran biblioteca que se asoma al vacío de doble altura.
Los acabados apuestan por la austeridad: blanco en paramentos verticales, microcemento en suelos y baño, madera de roble en carpinterías y peldaños. Un lenguaje sobrio que no compite con la luz, sino que la protagoniza.
La decoración, elegida por los propios clientes, dialoga con naturalidad con la arquitectura. Muebles de diseño conviven con piezas heredadas y objetos personales —cuadros, esculturas, libros— que dotan al espacio de carácter y biografía. El resultado no es una vivienda de catálogo, sino un hogar habitado, donde cada objeto tiene su historia y su lugar.
EL PROCESO











RESULTADO FINAL









